La Unión Europea apuesta por un transporte más ecológico

Los avances tecnológicos con los que contamos en la actualidad  hacen que se pueda trabajar de manera más eficaz en medidas más ecológicas dentro de la logística. Por eso, muchas empresas y países trabajan para realizar mejoras y reducir la contaminación  que se genera por el uso del transporte, un asunto que no solo afecta a las empresas, también a todo el mundo.

La  Comisión Europea plantea un nuevo sistema de transporte inteligente, ecológico e integrado como uno de los principales retos sociales que forman el programa Horizonte2020. Esta propuesta tiene el fin de mejorar el cuidado del medio ambiente con un uso más eficiente del transporte ecológico por carretera dentro del sistema europeo de transporte, mejorando el aprovechamiento de los recursos de manera que sean más respetuosos con el medio ambiente y con el clima, para conseguir frenar el calentamiento global y proporcionar una mayor seguridad  y un mayor beneficio para la sociedad y la economía.

En la apuesta del aumento del uso de las energías alternativas, la Unión Europea exige la instalación de un número mínimo de estaciones de recarga, y obliga a los países miembros a fomentar el uso de las tecnologías  limpias, como pueden ser los coches eléctricos y también los de hidrógeno, así como  camiones y embarcaciones que cuenten con motorizaciones basadas en gas.

El transporte es uno de los pilares económicos de Europa, representa el 4,8% del valor añadido bruto del conjunto de los estados miembros, lo que supone unos 548.000 millones de euros y no solo eso, sino que proporciona trabajo a más de 1,1 millones de personas dentro de sus fronteras, datos a tener en cuenta a los que sumamos más información proporcionada por un estudio encargado por la propia Unión Europea, en el que indica que los ciudadanos gastamos alrededor de un 13,5% de los ingresos en bienes y servicios relacionados con las empresas de transporte, tanto en la compra de billetes en medios de transporte como avión, tren, barco o autobús sino también, se gasta en combustible para nuestros vehículos.

Han confirmado que el transporte representa el segundo gasto más importante dentro del presupuesto doméstico, por eso es muy importante que no solo las empresas gestionen bien su uso, sino también lo hagan las personas a nivel particular que hacemos uso de ello.

La última milla, qué es y cómo enfrentarse a ella

Es posible que alguna de tus compra por Internet no haya llegado a tiempo a tu casa. Sin embargo, lleno de comprensión has pensado que es relativamente fácil que ese envío de Bilbao a Cádiz no apareciera cuando debería con todo el camino que tiene por delante. Más aún si viene del extranjero. Muchos transportes por los que pasar, mucho papeleo que rellenar y, sin embargo, lo más probable es que si no te llegó a tiempo fuera por la última milla. Es decir, la entrega del envío fracasó en la última fase, después de superar un buen número de trámites.

Se conoce a la última milla como la etapa en la que la empresa encargada de entregar un paquete recibe el envío y lo deja en su lugar de destino. Al contrario de lo que pueda parecer por su simpleza, la última milla es el período en el que la mayoría de los envíos ven frustrada su posibilidad de llegar a tiempo. Que las señas del sitio donde se debe recibir el paquete estén confundidas o que una vez allí no haya nadie para recogerlo son algunos de los problemas a los que enfrentarse en este momento.

La última milla puede provocar frustración en los compradores
La última milla puede provocar frustración en los compradores

Las empresas de transporte trabajan continuamente para solventar los problemas generados en la última milla. Para ello, tratan de establecer una ruta lo más eficiente posible, para que los gastos producidos antes de llegar al punto de entrega sean los mínimos, tanto de combustible como de uso de los materiales y de ahorro de tiempo. De igual modo, es normal establecer un horario de entrega con el cliente para que éste no se encuentre fuera de su domicilio en el momento en el que llegue el repartidor.

No resolver los problemas generados en la última milla puede provocar enfado en el cliente, que ve cómo sus demandas no son satisfechas en el tiempo acordado y son un dolor de cabeza para las empresas de transporte, que tratan de cumplir con sus compromisos luchando contra retrasos y ausencias.

Por ello, una solución que se ha extendido en los últimos años han sido las consignas inteligentes y los puntos de conveniencia. Las consignas son lugares donde la empresa de transportes pueden dejar los envíos para que sea el cliente el que lo recoja cuando más le convenga. Este sistema cuenta con la seguridad suficiente para que sea sólo la persona deseada la que abra la compuerta donde espera el envío la llegada de su dueño. Además, suelen estar situadas en lugares de gran afluencia, como el suburbano o grandes centros comerciales, lo que nos permite recoger nuestro producto cuando vayamos al trabajo, de compras o, simplemente a tomar una caña con unos amigos.

Nuestros productos ya pueden esperar ser recogidos en el Metro o grandes Centros Comerciales
Las compras ya pueden recogerse en el Metro o grandes Centros Comerciales

De igual modo, los puntos de conveniencia también se han convertido en una solución cada vez más demandada por los compradores. Éstos suelen ser locales en los que los transportistas dejan el envío y los dueños lo guardan hasta que el cliente final pasa a recogerlo dentro del horario de la empresa. Con este método el dueño del lugar de recogida se hace con un porcentaje de los gastos de envío.

Estas dos soluciones a la última milla se están generalizando por ser más cómodas tanto para la empresa de transportes como para el cliente que, a pesar de que tiene que ir él mismo por el envío, no se arriesga a perder todo un día en casa sin saber si su compra va a llegar o no a su destino. Cada vez son más los que prefieren que se les avise por un mensaje al móvil o por correo electrónico de que se compra está lista para ser recogida cuando ellos deseen. Así mismo, las empresas de transporte pueden hacer grandes entregas de paquetes en un mismo sitio, ahorrando tiempo y dinero sin tener que ir de casa en casa con cada paquete.

La seguridad en las compras online

Cuando realizamos una compra en Internet hay que tener varias premisas claras. Una de ellas es la seguridad de que estamos comprando en un sitio fiable para no ser víctimas de una estafa. Sin embargo, nuestra atención no debe limitarse al último botón de la compra. Atender a la seguridad de nuestro envío durante el transporte también es esencial si no queremos llevarnos una sorpresa desagradable en la entrega.

Hay que confirmar que donde compramos online tiene la seguridad apropiada
Hay que confirmar que donde compramos online tiene la seguridad apropiada

En caso de decidirnos a adquirir un producto en la red, hay que conocer qué empresa tratará de llevar la compra a su destino. Lo mejor es confiar en empresas de las que hayamos tenido referencias de amigos y familiares o en aquellas que nos han servido con eficacia en el pasado.

Además hay que valorar qué podría y qué no podría soportar nuestra compra. Siempre es bueno echar un vistazo a las posibilidades que se nos ofrecen para proteger el producto, tales como embalajes o cajas especiales para no dar pie a posibles roturas durante el trayecto.

Hay que saber con seguridad a qué hora vamos a estar en casa para recoger un envío
Hay que saber con seguridad a qué hora vamos a estar en casa para recoger un envío

De igual manera, hay que hacerse una idea de cuándo se va a poder recibir el paquete y si se va a estar en el domicilio en el momento de la entrega. Es posible que los repartidores no puedan pasar por nuestro domicilio a la hora que nosotros solicitemos. Existen un buen número de variables que pueden hacer que nuestra compra se retrase (atascos, imprevistos…), por lo que es bueno tener en cuenta la posibilidad de utilizar consignas inteligentes o locales habilitados para dejar nuestra compra y, así, tener la seguridad de que podremos recoger el envío cuando vayamos al trabajo o salgamos a hacer unos recados.

Es cierto que, siendo los compradores, nosotros debíamos ser los que menos nos preocupáramos de la seguridad de nuestras compras, pero si no queremos tener una mala experiencia debemos prestar atención y supervisar todos los procesos que podamos desde que pagamos hasta que disfrutamos de nuestro producto.