Los trucos de los supermercados para que compremos más

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Desde que aparecieron hacia los años 1950, los supermercados se han extendido por aquí y por allá, desarrollando estrategias -a veces muy sutiles– para incitarnos a gastar siempre más.

Estos son algunos de sus trucos:

  • El emplazamiento de cada departamento en el conjunto de la tienda es vital para una gran superficie. Está pensado para que los artículos no sean fáciles de encontrar; es decir, para obligar al consumidor a pasar por diversas zonas antes de localizar lo que busca. Ello implica ver muchas referencias y ser tentado por productos que no se tenían en la lista de la compra.
  • Los productos de primera necesidad (pastas, arroz, azúcar, harina, etc.) están situados al fondo de la tienda, mientras que las verduras y las frutas están a la entrada para dar una imagen positiva.
  • Cada sección está organizada para poner delante los productos más caros, a la altura de la mirada, junto a los productos propios de la marca. Los productos más baratos suelen estar en la parte baja de las estanterías.
  • Para que el cliente vea todavía más productos, los grandes pasillos suelen contar con expositores -generalmente con ofertas – que ralentizan el tráfico e incitan a la compra.
  • Los supermercados también cambian cada cierto tiempo la disposición de los productos para evitar que los clientes vayan a comprar “a tiro hecho”.
  • En la zona de cajas, donde se pasa tiempo de espera, se suelen incorporar chocolates, caramelos, chicles… para que sean adquiridos en el último momento.
  • Los supermercados tampoco tienen ni reloj ni ventanas para encerrar al consumidor en una especie de burbuja donde pierda la noción del tiempo.
  • Los packs de productos. Comprar dos o tres productos si sólo se necesita uno, aunque salgan en total más baratos, supone acabar gastando más.
  • Las ofertas temporales presionan al consumidor para que compre un poco al tuntún.
  • Los cupones-descuento nos culpabilizan en cierta manera si no los utilizamos.
  • La tarjeta de fidelidad con sus descuentos también incita a gastar más en el mismo establecimiento.
  • ¡Hasta el carrito de la compra está pensado para poder comprar y comprar y comprar… sin cansarse!