Hola Siri, necesito calcetines

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Comprar yogures o encargar una pizza desde el sofá, sin necesidad siquiera de ordenador, ya es posible gracias a los altavoces conectados que responden a la voz. Es el último ejemplo de las nuevas maneras de hacer la compra mucho más cómodamente gracias a la tecnología.

De hecho, según la consultora Gartner, el mercado de los altavoces conectados representará 3.520 millones de dólares en 2021 frente a los 360 millones actuales.

Por el momento, los consumidores no tienen demasiada confianza en esta tecnología y sus pedidos se limitan a productos baratos y sencillos. Pero, para los expertos, como cada vez estamos menos delante de los ordenadores, la posibilidad de comprar a través de la voz resulta muy seductora.

Los gigantes lo tienen claro

Los distribuidores y gigantes tecnológicos lo tienen claro, empezando por Amazon. El líder de la venta online lanzó Echo en 2014, que permite comprar directamente en Amazon a través del asistente vocal Alexa (que, por cierto, dentro de poco va a ser compatible con el asistente vocal de Microsoft, Cortana).

Como prueba del compromiso de las empresas, Apple se ha lanzado recientemente a los altavoces conectados con su HomePod, controlado por el asistente virtual Siri, mientras que Samsung también prevé lanzar próximamente un modelo.

En Estados Unidos, frente a la feroz competencia de Amazon, el gigante de la distribución Wal-Mart y Google acaban de anunciar una asociación. A través de su Google Home, los clientes podrán pedir y recibir cientos de miles de productos.

Para la mayoría de analistas, el shopping vocal forma ya parte de la estrategia web de las empresas y es una nueva puerta de entrada hacia su ecosistema comercial.

Hay muchas más innovaciones tecnológicas en materia de consumo, como los repartos con drones probados por Amazon o por vehículo autónomo, una iniciativa de Dominos’s Pizza en colaboración con Ford.